El contingente de los San
Patricios estaba formado principalmente por irlandeses, alemanes y
otros inmigrantes de diversos países europeos y en su mayoría católicos.
Abandonaron al ejército invasor porque comenzaron a sentirse identificados con
los mexicanos, no sólo por compartir la religión, sino porque se dieron cuenta
de lo injusto de la invasión y de que los estadounidenses estaban agrediendo a
México en su cultura y creencias, como los ingleses lo habían hecho con los
irlandeses.
La
lucha fue intensa, los atacantes fueron rechazados en un maizal adyacente y en
la cabeza de puente, pero la superioridad numérica se imponía y el desenlace
sería desventajoso para los defensores mexicanos, bien dirigidos esta vez por
los generales Manuel Rincón y Pedro María Anaya, no se dieron por vencidos.
El asalto al puente se prolongó, la defensa fue
heroica, la situación era dramática ya que por ahí huían civiles y elementos
del ejército mexicano derrotado en Padierna. Aun con la superioridad
estadounidense en armamento y en soldados, el puente de Churubusco resistió
durante dos horas y media. Cuando el puente cayó en manos enemigas y los
mexicanos se replegaron al convento, dejando los estadounidenses 366 muertos
sobre el terreno.
Ante
la férrea defensa, el general Scott ordenó ocupar la retaguardia del convento y
la Hacienda de Portales, los combates no cesaban a pesar de la superioridad
militar del enemigo.
Asaltos
sucesivos del invasor en dos flancos del convento no lograron romper la defensa
mexicana, lo mismo en terreno abierto que en el parapeto de adobe, veinte pasos
fuera de la construcción, se intensificó el combate de fusilería, artillería y
cuerpo a cuerpo en el parapeto, hubo tiroteos desde las alturas del convento.
Scott
emprendió fallidos asaltos sucesivos por el frente y en los flancos del
baluarte de Churubusco, apoyados por cañones y morteros, las bajas
estadounidenses aumentaron de manera dramática, a pesar de la precaria
fortificación mexicana.
Tras
algunas horas de combate, las fuerzas mexicanas seguían en posesión de sus
reductos, pero se agotaron las municiones y las existentes eran inservibles;
una bomba provocó una explosión en la reserva de pólvora que los dejó sin
posibilidades de seguirse defendiendo.(Francisco Martín Moreno, Alfaguara, México
Mutilado)
Cuando
el general David E. Twiggs entró
al convento ordenando a los soldados mexicanos que entregaran sus municiones,
el General Anaya pronunció la famosa y desafiante respuesta: "Si
hubiera parque, no estaría usted aquí"(Pacheco, J. E. y A. Reséndez, La
Guerra Injusta).
Como muestra de agradecimiento a los
desertores del Batallón de San Patricio que se unieron al ejército de Antonio
López de Santa Anna, actualmente existe una calle en Coyoacán llamada
"Mártires Irlandeses", cada año se realiza en este lugar un pequeño
concierto de gaitas por los desertores del Batallón de San Patricio; y como
recuerdo por la Batalla perdida de Churubusco y al General Pedro María Anaya. La estación de Metro más
cercana lleva el nombre de "General Anaya" mismo que bien dirigió, la
batalla perdida. Porque no ganó, y se le recuerda por que perdió.

La Batalla de molino del rey fue el preludio del final en
la invasión Norteamericana a nuestro débil país, esta se llevó a cabo el 8 de
septiembre de 1847, este combate fue uno de los
más terribles de la guerra; solamente en la victoria mexicana de La Angostura se desarrolló tal ímpetu en ambos bandos. Hubo refriegas en
las que jefes y oficiales de los dos ejércitos, dando ejemplo de valor a sus
soldados, se precipitaron ante las fuerzas enemigas, cayendo al frente de sus
tropas el heroico general Antonio de León y los coroneles Lucas Balderas y Gregorio
Gelati, y heridos los comandantes Echegaray,
Díaz de la Vega y Anastasio Parrodi, por el lado mexicano; por los
estadounidenses Mackintosh recibió un certero tiro en la frente al momento de
liderar el ataque hacia la Casa Mata. Juan Álvarez se excusaría en lo
inadecuado del terreno contra las acusaciones de cobardía que se le hicieron
por no ordenar la carga de caballería(a pesar de que solo 270 elementos de
caballería al mando del mayor Summer cruzaron ese mismo sitio para atacarlo, haciendo
que Álvarez ordenara retirada). Por el bando mexicano se contabilizaron 769
bajas, entre muertos, heridos y prisioneros, entre ellos 51 jefes y oficiales,
la mayoría de la Brigada del General Antonio de León, mas, por una
descoordinación que se explica por la impericia y la falta de comunicación y
unidad en el alto mando mexicano, Álvarez no cargó, lo que obligó a detenerse a
la brigada que dirigía Santa Ana; y entonces, vueltos a rehacerse los
estadounidenses, retornaron al asalto. Truenan los últimos cañonazos y disparos
de fusil de la posición mexicana, y uno a uno van cayendo los molinos,
retirándose en buen orden las tropas mexicanas hacia el bosque de Chapultepec,
no sin antes clavar las piezas de artillería que no fue posible evacuar a
cabeza de silla, dejándolas inservibles.
Todo el escenario bélico se produjo
el día 7 de septiembre , por la noche de ese mismo día Santa Anna
inexplicablemente modifica todo lo planeado con lo cual la línea defensiva se
debilita, los mexicanos se ven sin apoyo, la caballería no carga, en fin la
batalla estaba decidida ya nuevamente por la traición.
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